Hacer responsables a los conductores negligentes por los accidentes de bicicleta
Sabemos cómo probar que un conductor tuvo la culpa, incluso cuando lo niega. Nuestro equipo de expertos investiga todas las formas de negligencia, que incluyen:
- Violando la ley de 3 pies de Florida: Los conductores están legalmente obligados a dar a los ciclistas un mínimo de tres pies de distancia de paso. Sabemos cómo demostrar cuando no lo hacen.
- El «gancho derecho» o la «cruz izquierda»: Los choques más comunes, en los que un conductor gira directamente delante o choca contra un ciclista que tiene el derecho de paso.
- Conducción distraída: Enviar mensajes de texto, mirar el GPS o cualquier otra acción que desvíe la vista del conductor de la carretera.
- «Puertas»: Un conductor o pasajero que abre la puerta de su automóvil directamente hacia el camino de un ciclista que se aproxima.
- No ceder: Pasar una señal de stop o un semáforo en rojo, o salir de un camino de entrada o estacionamiento sin mirar.
Entendemos el trauma catastrófico de un accidente de bicicleta
Sin protección, el ciclista absorbe el 100% del impacto. Tenemos una amplia experiencia en el manejo de casos relacionados con el trauma severo y específico que se produce. Luchamos para obtener una compensación por todo esto:
- Lesiones cerebrales traumáticas (TBI): Incluso con un casco, un impacto a alta velocidad puede provocar una lesión cerebral traumática y provocar discapacidades cognitivas, físicas o emocionales permanentes.
- Lesiones de la médula espinal: Cualquier daño en la espalda o el cuello puede ser catastrófico y provocar una parálisis parcial o completa (paraplejía o cuadriplejía).
- Accidente grave en la carretera: Se trata de una quemadura por fricción traumática que raspa la piel, es increíblemente dolorosa y, a menudo, requiere injertos de piel para sanar, dejando cicatrices permanentes.
- Traumatismos ortopédicos: Las fracturas complejas de la clavícula (clavícula), las muñecas, los brazos, la pelvis y las piernas son extremadamente frecuentes y pueden requerir múltiples cirugías y provocar dolor o artritis de por vida.








